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Sobre Todos Sin Excepción

Todos Sin Excepción nace de una convicción sencilla pero fundamental: todas las personas pueden aprender a leer cuando encuentran oportunidades de aprendizaje acordes a sus características, su ritmo y sus necesidades.

Cada niño, niña o joven tiene un punto de partida diferente. Por eso, nuestro acompañamiento no comienza preguntándonos por un diagnóstico ni por lo que debería saber según su edad o curso, sino por quién es ese estudiante: qué sabe hoy, cómo se relaciona con la lectura, qué le interesa, qué disfruta, cuáles son sus fortalezas y qué apoyos necesita para seguir avanzando.

Entendemos la diversidad como una condición natural de cualquier grupo humano, no como una excepción.

Por eso, cuando un estudiante no ha aprendido a leer o la lectura se ha convertido en una experiencia de frustración o rechazo, no asumimos que el límite está en él o en ella, sino que nos preguntamos qué otras oportunidades, estrategias o formas de enseñanza necesita.

Una forma de entender el aprendizaje de la lectura

Cómo nace este proyecto

Soy Viviana Soto Montes, profesora de Educación Básica y doctora en Educación por la Universidad de Barcelona, especializada en inclusión educativa. Desde hace más de veinte años he acompañado procesos de aprendizaje de niños, niñas y jóvenes, además de trabajar en formación docente e investigación.

Mi manera de entender la enseñanza, sin embargo, no ha sido siempre la misma. En mis primeros años como profesora, cuando un estudiante no alcanzaba los aprendizajes esperados, tendía a situar la dificultad en él y a pensar que era quien debía adaptarse a las exigencias de la escuela. Incluso llegué a participar en decisiones que significaron cerrar la puerta a estudiantes porque no habían alcanzado el nivel esperado. Con los años, la experiencia, la formación y el trabajo en inclusión me llevaron a revisar profundamente esa mirada.

Hoy entiendo que, cuando un estudiante aún no ha aprendido, no basta con preguntarnos qué le ocurre o por qué no alcanza lo esperado. También necesitamos preguntarnos qué oportunidades de enseñanza le hemos ofrecido y qué podemos cambiar en nuestra manera de enseñar para que pueda aprender.

En este recorrido, enseñar a leer ha ocupado un lugar especialmente significativo. He acompañado a estudiantes con distintos puntos de partida y necesidades, buscando otras formas de enseñanza cuando las utilizadas hasta entonces no habían sido suficientes. Esta experiencia también forma parte de mi historia personal: he acompañado a mi propia hija, que tiene discapacidad intelectual, en su proceso de aprender a leer.

Todo ello ha reforzado una convicción que hoy orienta mi trabajo: un diagnóstico, una edad o una trayectoria escolar no determinan de antemano lo que una persona puede aprender.

De esta trayectoria nace Todos Sin Excepción: un espacio dedicado al aprendizaje de la lectura, donde partimos de cada estudiante y seguimos buscando cómo enseñar cuando las formas utilizadas hasta ahora no le han permitido aprender, avanzar o disfrutar de la lectura.

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